¿Por qué es tan difícil comparar seguros de auto si las pólizas son todas iguales?
Porque son iguales solo en apariencia. En el ramo automotor las compañías no tienen condiciones propias: todas se apoyan en las Cláusulas Uniformes que la Superintendencia (SSN) publica para el mercado. Lo que empezó con la intención de facilitar la lectura de la póliza al consumidor terminó con tantas cláusulas posibles que hoy hace lo contrario: en el frente de póliza —que es lo que te envían— aparecen como un simple número.
Dos pólizas que parecen idénticas pueden tener, detrás de esos códigos, coberturas y limitaciones bien distintas: descifrarlas se parece más a una misión imposible.
Así, lo que buscaba dar transparencia terminó generando opacidad. No es mala intención de nadie: es el efecto de acumular cláusulas sobre un sistema pensado para pocas condiciones. El resultado práctico es que comparar por el nombre de la cobertura, o por el precio, es muy deficiente: hay que leer qué cláusulas tiene cada póliza atrás de cada número. Es, justamente, el trabajo que hace un Asesor que conoce y convive con esas cláusulas diariamente.
