Ayuno intermitente

Ayuno intermitente

El ayuno intermitente y sus beneficios

Hoy nos gustaría hablar de una actividad que realizamos en nuestro equipo, y queremos recomendarla enfáticamente:

Juanjo, líder de Atender, practica el ayuno intermitente desde hace varios años y los resultados son increíbles. Por eso hoy queremos recomendarlo y contarles un poco sobre esta práctica.

¿Qué es el ayuno intermitente?

El ayuno intermitente es el término que usamos para describir un período en el que se combinan el ayuno y la alimentación.

De hecho, nuestro cuerpo ayuna por las noches mientras dormimos, y lo rompemos con el “des-ayuno”.

Se sabe que el ayuno es una buena herramienta para dar descanso al organismo y provocar la autofagia.

El japonés Yoshinori Ohsumi fue galardonado con el premio Nobel de Medicina en el 2016 por el descubrimiento de los mecanismos de la autofagia. La palabra de origen griego «autofagia» quiere decir “comerse a uno mismo” y, podríamos explicarla como un mecanismo natural de nuestro organismo para regenerarse.

El procedimiento, provee al organismo de combustible para generar energía y le proporciona todo lo necesario para la renovación celular. Las células se benefician de la autofagia para así eliminar las bacterias o virus invasores. Además, este mecanismo sirve para deshacerse de las proteínas o las estructuras defectuosas que surgen por el envejecimiento.

¿Cómo hacer el ayuno intermitente?

El ayuno intermitente se puede realizar de distintas maneras. Existe el ayuno 16/8 o el 14/10 y el ayuno 24. Según los estudios que recomiendan el ayuno intermitente, sugieren como más beneficiosa la opción 16/8 para la mejora de la salud.

El ayuno 16/8 se basa en permanecer 16 horas en ayuno y, seguidamente, abrir la ventana de ingesta durante 8 horas. Para que resulte más sencillo mantenerse en ayuno, se propone una cena temprana. De este modo, sumando a las horas en las que estamos dormidos y, haciendo un desayuno más tardío, llegaríamos a las 16 horas de ayuno completo.

Por ejemplo, haciendo una cena a las 20 dejaríamos pasar 16 horas y romperíamos el ayuno a las 12 del mediodía, dando lugar a las siguientes 8 horas de ingesta. Se recomienda, en este caso, hacer dos comidas únicas: una a las 12, y la siguiente a las 20. Hacer ayuno durante la noche, y no durante el día, respeta nuestra naturaleza circadiana.

Durante las horas en las que nos alimentamos, no vale comer todo lo que apetezca. Debemos optar por alimentos nutritivos, evitar procesados, azúcares y harinas blancas. La mejor propuesta: verduras y hortalizas, fuentes de proteínas de calidad vegetal y/o animal, Omega 3 de fuentes vegetales o pescado azul, cereales integrales y fruta. A todo eso, sumarle una buena hidratación.

En cuanto a la frecuencia, lo mínimo es hacer el ayuno intermitente un día a la semana y lo máximo cinco días. Y, tanto si decidimos hacer el ayuno intermitente en cualquiera de sus versiones, como si no, lo recomendable es hacer de forma diaria 12 horas de ayuno. Por ejemplo, cenando a las 21 y desayunando a las 9 de la mañana del día siguiente.

Durante las horas que permanezcamos en ayuno, podemos tomar agua, infusiones o tés sin edulcorante.

¿Qué beneficios tiene el ayuno intermitente?

Los estudios del ayuno intermitente efectuado en humanos, sugieren una serie de beneficios posibles:

Reduce la resistencia de la insulina y azúcar en sangre.

Regula la glucemia, colesterol y triglicéridos.

Ayuda a mantener la masa muscular y fomenta la pérdida de grasa.

Ayuda a la oxidación de los ácidos grasos.

Mejora la función mitocondria.

Ayuda a generar flexibilidad metabólica y energética.

Aumenta factores neurotróficos, importantes para la memoria.

Aumenta la neurogénesis adulta y las enzimas antioxidantes, por lo que retrasa el envejecimiento.

Reduce la inflamación del organismo.

Tiene efectos positivos sobre la plasticidad neuronal.

 

¡Dejanos tu comentario y contanos si ya conocías el ayuno intermitente y si estás dispuesto a probarlo!

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